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Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

13 feb. 2016

Remix

 Publicado el 13.11.14 en Tantras Urbanos

Cuando hablamos sobre sexualidad todos los temas relacionados se tocan como si fueran participantes de una gran orgía en una cama demasiado pequeña. Estos temas no son nada más sexuales, tienen que ver con lo biológico, lo físico, lo psicológico, pero también con lo cultural, lo social, lo económico y hasta lo emocional/espiritual.
Quienes somos, quiénes fuimos y quiénes queremos ser se manifiesta tanto cada vez que abrimos nuestras piernas como cada vez que abrimos nuestras mentes. Sobre todo porque para ambos actos hace falta una elección, un consentimiento, unas ganas y un hecho de apertura. Y nos abrimos a nosotr@s mismos, pero también a otr@s y con otr@s. Tantras es para mí tanto el medio en el que me abro como un conjunto de personas maravillosas con quienes me abro.

Cuando me masturbo lo que molesta es la autosuficiencia. Y la noción del sexo no reproductivo. Si realmente podemos tener sexo sin un otro, podemos hacer cualquier cosa que se nos ocurra. Te guste o no, tengo las manos llenas de placer.
Y sé que tengo suerte de tener la vida sexual que tengo. No hace falta que nadie más me la elogie o me la condene. O tal vez eres tú el que tiene la mala suerte de no tener la vida sexual que tengo. En la vida, y en la cama como parte de la vida, hay un elemento de azar que es el que nos permite mantener nuestra capacidad de sorpresa y hay elecciones (conscientes o inconscientes). A mayor consciencia, menor incidencia de la suerte. A menor consciencia, todo es cuestión de suerte. Qué suerte tienen algunos o qué poca suerte tienen otros. Qué elevado nivel de consciencia sexual tienen algun@s o qué bajo nivel de consciencia sexual tienen otr@s. A cada quien lo suyo. Si no te gusta tu destino sexual o tu nivel de consciencia sexual puedes intentar aprender, hacerlo y crecer hasta salir de ellos.

Pero, en este mundo en que la imagen ha reemplazado lo representado, vivir la sexualidad ha sido reemplazado por aparentar la sexualidad. Sentir ha sido reemplazado por mostrar, y dejarse sentir por dejarse ver. Deseo y necesidad podrían aparentar ser lo mismo, pero son tan distintos como un ojo abierto de uno cerrado. El deseo es del alma y la necesidad es del cuerpo. Si no podemos acabar y hacer acabar, por lo menos nos queda mirar y ser mirados.
Hacer, sentir y pensar son tres cosas que, en la cama, parecen una. Por eso, entender que lo que hice, lo que sentí y lo que pensé tienen distintas consecuencias, podría ayudarnos a reconstruir el hecho sexual de forma más consciente.

En cada encuentro sexual se alinean nuestro cuerpo, mente y alma. O deberían. Estamos acostumbrados a hacerlo sólo con el cuerpo, y a esto le llamamos sexo sin amor. O hacerlo solamente con el alma, y a esto le llamamos hacer el amor. Estamos acostumbrados a que sentir involucra siempre el corazón, porque confundimos sensaciones con sentimientos. Esa conjunción de todo nuestro ser, que no siempre alcanzamos, se refleja en un acuerdo entre lo que hicimos en la cama y lo que pensamos después sobre lo que hicimos.

Lo que pensamos sobre lo que hacemos y sentimos es una reelaboración de los hechos. Queremos comprender nuestra sexualidad de forma integral cuando todavía no logramos vivirla e incorporarla a todas las esferas de nuestra vida de forma íntegra. Si nos seguimos fragmentando en cuerpo, mente y alma, ¿podremos alguna vez hacer, sentir y pensar como un todo? Aún tengo la esperanza de que logremos coherencia entre lo que hacemos, sentimos y pensamos en nuestras actividades sexuales (o fuera e ellas) en la búsqueda del placer verdadero de ser un@ mism@.

Para esto, también es necesario entender, lo que eres y lo que no eres. Porque si no eres tu himen; no eres tus hijos; no eres tu habilidad para el sexo oral; no eres tu frecuencia sexual; no eres tus genitales... ¿entonces qué eres? No eres tus causas, pero sí tus consecuencias. No eres tus pecados, pero sí tus responsabilidades. No eres tus circunstancias, pero sí tus elecciones. Lo que NO eres puede ser el camino para reencontrarte con lo que eres, y la cama puede ser un medio.

Aunque cuando una fantasía erótica se vuelve masiva, se convierte en otro rito de iniciación al mejor estilo pérdida de la virginidad que tenemos que atravesar para probarle a la sociedad que somos sexualmente experimentados. Existe una lista tácita de sueños húmedos prefabricados, existe la creencia de que cuantas más prácticas sexuales se tilden como hechas, más plena será nuestra una a cama.vida sexual. Más allá de no necesitar más razones que el placer mismo para poner en práctica cualquier actividad sexual, hay mejores razones que estas once para hacer un trío y son más de once: podamos ser honestos con nuestra libido. La búsqueda sexual es un camino personal y nadie puede decirte qué experiencia sexual necesitas tildar en tu lista para sentirte pleno, disfrutar y aprender lo que necesites de ti y de los demás.

Todos cometemos errores en nuestro camino sexual, pero crear una lista de los frecuentemente cometidos por hombres o mujeres en la cama, me parece una forma de fosilizarlos más que un medio para ayudar a corregirlos. Y se transforma en horrores sexuales en general. Si aceptamos en la vida que de los errores se aprende; entonces, de los errores de cama además de aprender, deberíamos poder disfrutartransmitamos de generación en generación y de género en género los aprendizajes sexuales además de los desaciertos. Y el placer que sentimos corrigiéndolos.

Las experiencias sexuales son a la cama lo que las experiencias son a la vida. En la cama y en la vida hay riesgos. Si no hubiera nada que arriesgar, tampoco habría nada que ganar o perder. No se tiene experiencia sexual, se tienen experiencias sexuales. Estos listados básicos al mejor estilo sex for dummies intentan generarnos un cúmulo de experiencias sexuales comunes para seguir homogeneizándonos como sociedad de la cama hacia afuera.

Tanto en la vida sexual como en la no sexual es imposible cometer exactamente el mismo error dos veces. Si el único error sexual es no disfrutar, en realidad, nunca nos equivocamos. Quizá podamos aprender de nuestros errores como personas de forma individual (nuestros horrores sexuales en específico) pero para evolucionar desde la consciencia de género me parece necesario avanzar desde los logros y no desde las fallas. Nos viven diciendo qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo. En el trabajo, en la escuela, en la casa y hasta en la cama. No de todo se aprende, y muchas veces lo único que aprendemos, es a no volver a hacerlo. Pero, si lo disfrutamos, siempre habrá un lugarcito en nuestro corazón (sí, ese que tenemos entre las piernas) para esos placeres bien básicos que dieron lugar a nuestra búsqueda de placeres más complejos.

Para mí los días siempre fueron cortos, mientras que las noches siempre fueron largas. Entre los 11 y los 21, fueron unos años muy buenos, en el sentido que usa Sinatra. Tan buenos que hasta podría decirse que cada uno fue una década en sí misma.
Yo soy partidaria de que el otro haga a su propio tiempo un striptease de su alma; de generar una relación de confianza que nos permita ser en vez de aparentar y decidir qué de lo que se aparenta es real; de que somos seres tan cambiantes que es casi imposible llegar a conocernos totalmente. Como dice Irene Abreu, 21 es el tiempo que requiere nuestra alma para transformarse.

El juego previo es todo eso que pasa antes de la penetración. Se dicen muchas cosas, generalmente tendientes a promover desigualdad de géneros en vez de reflexión sobre las prácticas mismas y su aplicación. Existen muchas formas de excitarse antes de una relación sexual que pueden o no ser catalogadas como foreplay de acuerdo a la intención de los participantes, y la mayoría de ellas suceden fuera de los límites de la cama.

En la cama, somos uno, dos o más. Dentro de ella logramos relacionarnos con igualdad, pero ¿qué pasa fuera de ella? Uno de los dos se tiene que enamorar. Y no tengo por qué ser yo. Y no tienen por qué ser mis sentidos. Uno de los dos se tiene que decepcionar. Y no tengo por qué ser yo. Y no tiene por qué ser mi expectativa. Uno de los dos tiene que hacer de ama de casa. Y no tengo por qué ser yo. Y no tienen por qué ser mis manos. Uno de los tiene que parir. Y no tengo por qué ser yo. Y no tiene por qué ser mi vagina. Uno de los dos tiene que vivir para los niños. Y no tengo por qué ser yo. Y no tiene por qué ser mi tiempo libre. Uno de los dos, los dos o ninguno de los dos.

Con nuestros calzones y corazones en la mano. Un calzón roto, tiene un límite de uso igual que el cuerpo. Un corazón roto, tiene uso ilimitado igual que el espíritu. Puedes elegir desnudarte totalmente de calzones para evitar rupturas, pero no de sentimientos.Un calzón y un corazón roto se diferencian en que el primero se tira y el segundo se repara. En que no necesitamos un calzón para vestir al cuerpo pero sí necesitamos un cuerpo para vestir al corazón. El calzón se termina rompiendo sin importar su uso y el corazón se rompe solamente si no es manejado con delicadeza.

Comfort fuck es un término derivado del concepto comfort food, que se refiere a la actividad sexual que tienes más para levantarte el ánimo que por el sexo mismo ante una situación que te desestabiliza emocionalmente. Su práctica constante como respuesta al estrés emocional puede convertir el sexo en una actividad compulsiva, hacerle perder el valor de conectar con otro/s. Pero en su justa medida, puede ser parte de un sistema personal de recompensas que nos ayuda a seguir adelante cuando nada más podría motivarnos a hacerlo. Conocer la comfort food de otr@s y prepararla cuando están mal es un gesto de cariño. Entonces, conocer la comfort fuck de otros, saber en qué momento la necesitan y hacer el esfuerzo de dársela, puede ser un gesto de cariño de cama que no sólo contribuya a la motivación personal sino que intensifique los niveles de intimidad y los acerque como compañer@s sexuales.

Como dice Irene Abreu en 21, vivir es un viaje que se recorre hacia adentro. Este viaje dura 21 días, es una peregrinación simbólica. Al concebir nuestra definición, liberándola de los significados vinculados a la cultura y proporcionándole la riqueza de valores diferentes, por primera vez, lo Femenino puede hacerse consciente en las mujeres, como dice Germana Martin. Preguntémonos como mujeres, como alpha females.

Así como los límites entre pornografía y erotismo son difíciles de fijar, podríamos preguntarnos: ¿Cuál es el límite verdadero entre sensualidad y sexo? Se puede tener sexo sin sensualidad y se puede compartir un momento sensual sin tener sexo. Tal vez esto último es más difícil y requiere de una intimidad emocional/espiritual que muchas veces no dedicamos a la cama.
Ya suman 40 las colaboraciones en este espacio maravilloso que nos convoca desde nuestra parte más femenina y con más ganas de superación. Siento que me he desnudado en más de 140 caracteres y que cada artículo es una prenda de la que me deshago para compartir lo que soy debajo de la ropa. Este fue el segundo resumen. Espero lo hayan disfrutado tanto como yo.