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Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

14 feb. 2016

¿Por qué?

Publicado el 14.09.15 en Diario El Pilín

Se dice que l@s niñ@s a los dos o tres años empiezan una etapa en la que quieren saber las razones de todo, cómo funciona tal o cual cosa, comienzan las dudas sobre de dónde vienen los niños, qué es lo que hacen los adultos de noche que genera tantos ruidos, de dónde viene la carne que compramos en los supermercados y hasta adónde vamos cuando nos morimos. Que su reacción ante todo lo que descubren es esa pregunta: ¿por qué? Y como lo que descubren es todo, la necesidad de pensar dar explicaciones se convierte en una presión para los adultos.

¿Cuál es la respuesta más frecuente de los adultos a estas dudas existenciales? La mentira.


Nos inventamos aquella diferenciación moralmente cuestionable de mentiras blancas. Y queremos creer que esto ayuda a que no se asusten, a que puedan seguir mirando el mundo de manera inocente, a que se mantengan alejados de nuestros actos sexuales nocturnos y que estas mentiras se van transformando dolorosamente en verdades en la adultez, al ritmo de cada uno.

Pero quizá una vez que nos acostumbramos a ser mentidos, lo que aprendemos es a ser mentirosos. Ante un mundo de verdades brutales y desagradables, terminamos haciendo de esto un ejercicio y ya no queremos verdades o no podemos aceptarlas.


Quedamos para siempre en esa etapa de los tres años, pero ya sin preguntar nada, porque sabemos que toda respuesta será una mentira. Perdemos nuestra curiosidad por cómo funciona el mundo y sobre cómo funcionamos hasta nosotros mismos. Peor aún, renunciamos a descubrir cómo podríamos funcionar de otras maneras más eficaces, más ecológicas, menos machistas y más equitativas.

Si no es así, ¿entonces por qué todavía existen tantos tabúes antes tantas preguntas? ¿Por qué, eh? ¿Por qué?

¿Por qué el homosexual tiene que salir del clóset mientras el heterosexual pareciera que nunca pasa ni por el dormitorio?

¿Por qué no queremos hacernos cargo del sufrimiento de los animales que usamos como si fueran objetos y consumimos como si fueran productos?

¿Por qué si hay tanto odio contra animalistas, veganos y vegetarianos, no se enfrenta cada uno al animal vivo cara a cara y se hace cargo de su muerte antes de llevárselo al plato?

¿Por qué si decido realizar intervenciones médicas que afectan a mi sexualidad, como cambiar mi sexo de nacimiento, la esterilización quirúrgica o una mastectomía, tengo que convencer a un psicólogo, a los medios, al estado o a la sociedad toda de que es lo que realmente quiero antes de poder hacer uso de mis derechos?

¿Por qué no queremos aceptar que la prostitución es un trabajo si se elige ejercerla y violencia si es impuesta por las circunstancias o quienes nos rodean? ¿Para ahorrarse la obra social y los beneficios de jubilación en todo un sector laboral porque tradicionalmente se desempeñó en negro?

¿Por qué aún no existen anticonceptivos 100% eficaces, al alcance económico de todos, que no disminuyan el deseo, que no interfieran con el acto sexual o que cumplan la doble función de evitar los embarazos no deseados y prevenir las ETS?

¿Por qué seguimos mirando con malos ojos la masturbación mientras que damos por sentado que en  actos de violación la culpa siempre la tiene la víctima?

¿Por qué estigmatizamos el embarazo adolescente pero negamos información sexual y ejercicio libre de los derechos sexuales y reproductivos a nuestros jóvenes?

¿Por qué una mujer soltera da pena y un hombre soltero da risa?

¿Por qué subvencionar el matrimonio y la paridad y castigar con impuestos desiguales la soledad (elegida o no)?

¿Por qué una vieja o una gorda pierden la categoría de mujer o persona por esos adjetivos?

¿Por qué seguimos silenciando los abusos sexuales y de violencia física en vez de empezar a hablar de aquello a lo que hemos sobrevivido?

¿Por qué es un derecho del hombre el expresar su deseo sexual sobre mujeres extrañas y no es un derecho de la mujer el transitar los espacios públicos sin tener que interactuar obligatoriamente con hombres extraños?

¿Por qué es todavía raro que una mujer diga que elige no casarse o no tener hijos?

¿Por qué es todavía raro el hombre que no mete los cuernos y que se hace cargo de sus hijos?

¿Por qué negamos la posibilidad de adoptar a personas basándonos en su estado civil o en su orientación sexual? ¿Por qué no pedimos los mismos requisitos para la maternidad/paternidad a quienes pueden biológicamente concebir que a quienes no?

¿Por qué censuramos algunas sustancias, que seguimos comprando y consumiendo desde la ilegalidad? ¿Y siguen siendo legales otras, que deberíamos no comprar ni consumir nunca más?

¿Por qué no dejamos que las mujeres decidan si quieren tener hijos o si prefieren abortarlos, si se gestan dentro de su cuerpo?

¿Por qué no dejamos que las personas elijan cuándo, cómo y dónde quieren morir? ¿Por qué no nos enteramos del negocio detrás del sepelio hasta que estamos muertos o enterrando a un ser querido?

¿Por qué el placer sexual general sigue siendo pecado, y el abuso de poder que debería ser condenado sigue dando placer a tan pocos?

¿Cuál sigue siendo la respuesta del mundo a estas dudas existenciales hoy? La mentira. Como cuando éramos niñ@s. Queremos creer que hemos evolucionado, pero quizá todavía estemos en la primera infancia de la humanidad.

No olvidemos que l@s niñ@s de hoy no son como l@s niñ@s que fuimos. Y quizá su respuesta ante la falta de verdades y responsabilidades por las mentiras que elegimos tragarnos toda la vida, que son las mismas que además les queremos hacer tragar, es la desconexión total del diálogo generacional después de los dos o tres años. Ya ni siquiera nos preguntan ¿por qué?, lo googlean, lo conversan con sus pares, salen a un mundo hecho de mentiras a buscar su propia verdad, o como mínimo, sus propias respuestas.

Y antes de que me sigan respondiendo mentiras, me quedo con mis preguntas, con mi curiosidad, con mis ganas de imaginar que todo podría ser distinto si (nos) criáramos con verdades crudas y no con manipulaciones.