Entrada destacada

Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

13 feb. 2016

er, ar, ar, er

Publicado el 12.03.15 en Tantras Urbanos

Así como para mí existen las patas de la cama de una sexualidad sana y plena, también existen las bases ideales de una relación de pareja que nos permita relacionarnos sanamente y alcanzar la plenitud personal.
Por una relación de pareja entiendo a dos (¿o más?) personas que comparten gran parte de su tiempo de vida con fines placenteros, románticos o lúdicos y que tienen proyectos en común, vivan o no juntas, sean del sexo y orientación sexual que sean, tengan legalizada su relación o no. Proyectos en común (five-or-ten-year plans) que forman parte de su intención de seguir juntas por tiempo indeterminado y que pueden o no abarcar hij@s, adquisición de bienes muebles y/o inmuebles, viajar, estudiar, o lo que se les ocurra, pero que al final redundan en el mejoramiento de la calidad de vida de cada una de las partes involucradas.
Aclaro que significa para mí una relación de pareja, porque es un tema que se da a confusiones. Suelo respetar las denominaciones que cada persona elija para sí, y por eso suelo pedir que respeten las que elijo para mí misma. Entonces, tampoco me resulta difícil aceptar la forma en que dos (¿o más?) personas denominen su relación o forma de relacionarse: soy como la grabadora de sonidos del teléfono celular. Si me dicen noviazgo, repito noviazgo. Si me dicen pareja, repito pareja. Si me dicen chico, repito chico. Si me dicen mujer, repito mujer. Y si me dan un nombre, mucho mejor, porque lo recuerdo y repito, sin necesidad de estar recordando a cada momento la función que cumple esa persona en la vida de otra.
No siento la necesidad de imponer mi percepción sobre la realidad del otro, en la misma medida en que no siento que nadie más tenga derecho a imponer su percepción sobre mi realidad. Aconsejo que, para comprender estas líneas, se intente al menos ponerse en este tipo de estado mental, en el que se puede ser y dejar ser, en el que tod@s podemos convivir siendo lo que creemos ser y no lo que se cree que somos (o lo que nos hacen creer que somos). Ese tipo de estado mental que suele ser muy similar al que se logra al andar descalz@ o desnud@, al beber café caliente en invierno o cerveza helada en verano, al mirar la lluvia caer sobre el vidrio de la ventana o al recibir un abrazo sorpresa de una persona que nos tiene un mínimo de cariño.
Si duermes en una cama bien hecha, tiendes a dormir mejor y a tener sexo más cómodo y seguro. Si sientas bases firmes para una relación de pareja, que pueden ser éstas, las que tú y/o tu compañer@ de vida elija/n (o preferentemente en las que coincidan haber elegido), vives mejor y atraviesas más cómoda y seguramente las vicisitudes de la vida.
QuerER:
Es la base para todo tipo de sentimientos positivos; sin cariño no puede haber amor. Pero entre dos (¿o más?) personas se pueden dar distintos tipos de cariño. El cariño básico que podemos tenerle a un@ vecin@ que nos ayudó con una tacita de azúcar o a un@ compañer@ de trabajo que no nos delató ante el jefe, no cuenta. Me refiero a esa ternura, a esa sensación de que volvemos a ser niñ@s y de que cada gesto que compartimos tiene sentido (porque seamos niñ@s o no, en realidad, lo tiene), de que por eso prestamos atención a cada cosa que damos o recibimos de y a esa persona.
• Y el sentido que tiene, casi siempre está orientado a demostrarle al@ otr@ que nos gusta, que su compañía nos hace sentir bien, que nos interesa su bienestar y felicidad, porque si ese otro especial está bien y es feliz, automáticamente también lo somos. Que no haya en nuestro everyday como “alrededor, economía de te quieros” según BABASÓNICOS.
• Y no olvidemos que, si el que quiere, puede, querer a alguien, es poderle y que te pueda.
DeseAR:
 Lo que tal vez otras personas llamen estar enamorado. Muchas veces relaciones en las que hay cariño fallan porque no hay deseo. Pero el deseo sin cariño es prácticamente una descarga vital, una sensación y no un sentimiento, un impulso con principio y fin, que necesitará repetirse con frecuencia aleatoria y sin más destinatario que uno mismo: el deseo sin cariño es una especie de masturbación de los sentidos. En cambio, desear cuando se está encariñad@, es como el ritmo de un latido, un punto de vista, una forma de andar, un fuego que nadie excepto esa persona puede apagar o contener. Tiene algo de sexual, pero no lo es completamente. Se relaciona con suspirar, anhelar, sentir hormigueos en la piel, bichos en el estómago y estar despistad@. Cuando dos personas que se desean mutuamente interactúan, nadie puede ignorar las chispas que se arrancan de la mirada y de la piel.
Querer y desear no son elementos construíbles de una relación, se dan mutuamente o no se dan.
 AmAR:
Es difícil de describir, porque el amor, al igual que el infierno, es distinto y único para cada persona. Para mí se sabe cuando se ama porque se está dispuest@ a dar la vida por la persona amada sin pensarlo ni una vez. Podría llegar a describirlo como una elevación del cariño, como una extensión del deseo a todos y cada uno de los aspectos (sexuales y no sexuales) de la persona. Cuando se ama, el tiempo no existe. Un año es un minuto, todo contacto con la persona amada nos parece poco, llegamos a asfixiarnos cuando la distancia nos roba el perfume de su presencia. Nos sentimos comprendidos y completos simplemente por haber coincidido en esto de existir en el mismo mundo, espacio y tiempo. Incluso si el amor se acaba, se siente un@ agradecido de haberlo sentido, porque nos cambia para siempre, nos toca en nuestra misma esencia invisible.
CogER:
¡Ah! “Coger no es amor, es mucho mejor”, cantaba BERSUIT VERGARABAT. Y cuando nunca lo has hecho con amor, es cierto, es lo mejor que puede ocurrirte. Pero, una vez que lo hiciste con amor, se abre como otra dimensión de sexo, a la que puedes desear volver o de la que puedes querer alejarte con todas tus fuerzas. Si estando de a dos logras sobrevivir a querer, desear y amar, también puedes elegir cuando simplemente coger y cuando ¿cómo les gusta decirle? coger con amor. En todo caso, encontrar la frecuencia satisfactoria, la manera de encajar perfectamente, experimentar las curiosidades, hacer acuerdos de fidelidad, de intensidad, de planificación familiar y cumplir fantasías sexuales es definitivamente un proyecto que toma toda la vida (sexual).
Amar y coger son elementos que se construyen, que necesitan crecimiento, que incluso pueden reconstruirse si es necesario.
Una relación en la que hay cariño, deseo, amor y sexo, a mi entender, es una relación a prueba del paso y el peso del tiempo. Me atrevería a decir, hasta a prueba de un@ mism@.