Entrada destacada

Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

24 feb. 2016

ENAMORAR

Publicado el 19.02.16 en Tantras Urbanos

Pasé más SanValentines enamorada que desenamorada. Y eso que soy justo la primera en desrecomendar la celebración de fechas pre-establecidas. Eso me pone a pensar en la ironía de no querer pertenecer, y terminar perteneciendo igual. Casi tan parecida a aquella de encontrar el amor cuando dejaste de buscarlo o de descubrirte en pleno orgasmo cuando ni horny estabas.

Si te presionaste para enamorarte, seguro no te salió. Si presionaste para enamorar, seguro no le salió. Y a mí me salió, que me presiono para que no me salga. Quizá lo que hace falta para afrontar las fechas que nos recuerdan las imposiciones sociales sea un poco de paciencia y relax. La relajación es un estado tan parecido al enamoramiento que creo que de ejercitarlo de forma más constante hasta podría reemplazarlo; con el agregado de que se puede sentir de a uno, de a dos o de a miles. Enamorémonos y relajémonos, que el amor es algo demasiado serio y el sexo es algo demasiado peligroso como para no disfrutar también otros estadíos intermedios.

Vale la pena aprovechar estas oportunidades para hacer una pausa, reconocer que todavía sentimos algo (correspondido o no, agradable o doloroso, pero sentimos) porque estamos vivos y hacernos un pequeño homenaje por todavía tener o haber logrado alguna característica que puede aún atraer a un otr@. Ni tarjetas, ni chocolates, ni mensajes románticos escritos por aviones o repetidos en la radio. También se vale enamorarse de uno mismo otra vez, como el primer día.

Mirarse al espejo y por una vez, prestarle atención a lo que te gusta y no a lo que te molesta.

Recordar lo que te hace reír en silencio, con los ojos, no con la boca.

Releer ese libro que te hace sentir como si siempre fuera la primera vez que lo lees.

Andar descalzo o desnudo sin fijarse qué se pisa o quién mira.

Masturbarse durante horas sin pararse a mirar el reloj, o hasta quedarse dormido.

Mirar fotos viejas o sacarse fotos nuevas.

Dedicarle un pensamiento a alguna persona que ya no está y formó parte positiva de nuestra vida.

Dejarte escrito en algún papel un mensaje amoroso y olvidarte de ello hasta que lo encuentres justo cuando lo estabas necesitando.

Pensar en todo lo que has logrado, en vez de en lo que todavía queda para lograr.

Cocinarte lo que te gusta y disfrutar tanto el proceso como el resultado.

Reflexionar sobre ésas cosas tan tuyas que le gustan a los demás, porque también te gustan. Y a las que te gustan, aunque a los demás le molesten.

Que nadie te diga qué es el amor, cómo se tiene buen sexo o qué pasos hay que seguir para enamorar a alguien. Que nadie te diga cuándo celebrar lo que se siente en la mente, en el alma y entre las piernas. Que nadie te diga cómo enamorar, porque antes de enamorar a nadie más, hay que poder mantener un romance con uno mismo.