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Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

16 feb. 2016

Enamorad@s


Es posible que el amor esté sobrevalorado. Le dimos al enamoramiento la calidad de antesala del amor, y al amor, la de antesala del sexo. Quizá si nos permitimos verles como momentos, etapas, sentimientos o sensaciones independientes, podríamos apreciarles en todo su valor y disfrutarles al máximo. De lo mismo podrían beneficiarse además las personas que están enamoradas, que se aman o que comparten la cama: cortar con la dependencia impuesta de dos que se gustan, se aman o se desean porque el hecho de sentir algo mutuo no tiene por qué ser un desafío constante a la independencia personal.

Para alguien que, como yo, no cree en seguir las imposiciones de las fechas comerciales, resulta curioso encontrarse enamorada cuando se supone que tiene que estarlo. No a contracorriente, de forma secreta, incómoda, inconveniente e impensada. Obviamente, no caeré en el snobismo de intentar demostrarlo de forma distinta a como suelo hacerlo, porque todo el mundo lo demuestra así. Para mí alcanza recibiendo y dando placer (el de tener una soledad acompañada, el de cama, el de saberse únic@ en el mundo aunque sea para una persona más, el de desear y ser desead@, el de la mutua contención). Pero aún así, no deja de resultar raro pensar en todas las otras personas que estarán sintiendo lo mismo o algo parecido por alguien distinto (y hasta por la misma persona, je, je). Es como una orgía de los sentidos, a distancia. Si no tuviera un espíritu libre, hasta me permitiría sentir algo parecido a los celos.

No falta quien se siente afuera porque justo este año o varios años seguidos le tocó percibir cómo love is in the air para tod@s los demás, menos para sí. El recuerdo del enamoramiento podría ser suficiente para entender cómo se sienten aquell@s que lo están sintiendo por primera vez o por última vez y que no pueden o no quieren evitar caer en clichés para celebrarlo. Hace rato ya dejé de enojarme con quien, a diferencia de mí, se adhiere a las celebraciones pre-establecidas con el entusiasmo ineludible del que hace lo que le dicen que tiene que hacer sin replanteárselo dos veces, como si de pagar los impuestos se tratara. Disfrutaré en compañía de quienes se sienten igual y de quienes se sienten distinto; ya sea para aceptarlo o para rechazarlo como opción, o simplemente para recordar cómo era. De quienes todavía dedican un mínimo esfuerzo a eso de enamorarse, porque ya no quieren romperse el corazón intentando el amor sano, ni el culo esforzándose por tener la vida sexual ideal.

No olvidemos a quienes el entorno sanvalentinesco general todavía no los representa: hombres enamorados de otros hombres, mujeres enamoradas de otras mujeres, otros enamorados de otros. Si bien la festividad originalmente estaba relacionada con matrimonios secretos en la época en que no existía el matrimonio igualitario, me pregunto por qué ahora que ya existe, simbólica y comercialmente no vemos muchas
referencias a otra cosa que no sea el enamoramiento entre hombres y mujeres (bio y hetero).

Entonces, como siempre, le deseo a cada quien lo suyo. Y si por un momento, lo mío es lo suyo y lo suyo es lo mío, disfrutemos del trío. Ahora, a los que están enamorad@s por primera vez, o de nuevo (como si fuera la primera vez), que son generalmente és@s que todavía no se han dado cuenta de que lo están o no quieren darse cuenta de cuánto lo están, para ell@s…

sobran los días, y nunca alcanzan las noches.
no hay luna ni calzón que baje demasiado rápido.
“yo también” es la única respuesta válida.
la más mínima distancia es el más triste de los aislamientos.
cada palabra es una promesa.
cada promesa es un desafío a la duda.
cada duda es una profecía de un posible futuro esperando cumplirse.
cada roce es fantasía sexual que se satisface a sí misma incentivando el deseo.
cada mirada es para sí, cada suspiro tiene un precio y cada latido del corazón es un reloj contando los
segundos que quedan de eternidad.

Tendremos nuestras diferencias, pero por lo menos, ya tenemos algo en común. Aunque dure un día, no significa que no sea real. O quizá dure lo que dura dura, o un mes, o un año o toda la vida. Vale la pena respirar profundo, reconocer que estamos vivos porque todavía sentimos algo y hacernos un pequeño
homenaje por todavía tener o haber logrado alguna característica que puede atraer a un otr@.

Hay quien dice que para la continuidad de la especie es indispensable el sexo. Yo digo que sin (buen) sexo y sin amor (saludable) la humanidad se las ha arreglado para superpoblar el planeta, pero que no hubiera podido hacerlo sin el enamoramiento.