Entrada destacada

Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

14 feb. 2016

De corazones y calzones rotos

Publicado el 16.10.15 en Tantras Urbanos

Un calzón y un corazón se parecen en que cuando están rotos, aunque no estén a la vista, se nota. En que, aunque logres repararlos, siempre se les notarán las uniones ahí donde se agrietó. En que puedes elegir desnudarte totalmente de calzones para evitar rupturas, pero no de sentimientos.
Un calzón roto, es apenas una cicatriz en las sensaciones de la piel.
Un corazón roto, es una herida siempre abierta en las sensaciones del alma.
Los corazones y los calzones se reparan. Generalmente, de experiencias.
Un calzón roto, es una pausa para la desnudez.
 
Un corazón roto, es una oportunidad para el renacimiento.
Los corazones y los calzones se rompen. Generalmente, de tanto usarse.
Un calzón roto, tiene un límite de uso igual que el cuerpo.
Un corazón roto, tiene uso ilimitado igual que el espíritu.
Los corazones y los calzones no se prestan. Generalmente, se roban o son olvidados.
Un calzón roto, puede guardarse en el cajón de nuestras vergüenzas íntimas.
Un corazón roto, puede guardarse en el olvido de nuestra inocencia más pura.
Los corazones y los calzones se recuerdan. Generalmente, cuando son los nuestros y no los ajenos.
Un calzón roto, se cose si es propio y se desgarra si es ajeno.
Un corazón roto, duele si es propio y se ignora si es ajeno. Y si el propio duele, a veces, se rompe si es ajeno para aliviar al menos la soledad del dolor.
Los corazones y los calzones se cambian. Generalmente, por otros que nos queden más cómodos.
Un calzón roto, puede ser fácilmente reemplazado por otro nuevo e igual de descartable.
Un corazón roto, es imposible de reemplazar por otro que sea irrompible.
Los corazones y los calzones se lavan. Generalmente, se llenan de distintos tipos de polvo.
Un calzón roto, puede ensuciarse y lavarse una y otra vez. Las manchas del placer se convierten en la historia misma de la tela.
Un corazón roto, va cambiando de color cada vez que se ensucia, hasta haber atravesado toda la escala de colores existente y ser visible únicamente entre lágrimas igual que un arcoíris.
Un calzón y un corazón roto se diferencian en que el primero se tira y el segundo se repara. En que no necesitamos un calzón para vestir al cuerpo pero sí necesitamos un cuerpo para vestir al corazón.

El calzón se termina rompiendo sin importar su uso y el corazón se rompe solamente si no es manejado con delicadeza.