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15 feb. 2016

21 preguntas

Publicado el 25.9.14 en Tantras Urbanos

¿Se puede llegar realmente a conocer a alguien? ¿Cuánto tiempo y energía puedes necesitar invertir para descubrir si quieres relacionarte o no con una persona? Vivimos intentando afinar nuestra intuición interpersonal para relacionarnos de forma más efectiva y el viejo método de hacer preguntas sirve tan bien como cualquier otro para afrontar el desafío de conocernos. Si sabes qué preguntar, cómo, con qué tono y en qué momento, puedes llegar a descubrir mucho más de lo que el otro puede llegar a querer decir.
A veces también nos cuesta aprender cosas nuevas de personas que ya conocemos demasiado o reencontrarnos con el otro en cualquier momento de nuestro camino cuando se han alejado nuestros pasos. Esto es posible cuando estamos dispuestos a prestar la suficiente atención, no sólo a preguntar sino también a escuchar las respuestas.
¿Por qué 21 preguntas y no 10 ó 25? Como dice Irene Abreu en 21, Rituales para Empoderarte, 21 es el tiempo que requiere nuestra alma para transformarse. El número 21 nos hace conscientes que tenemos el poder de transformarnos, de resurgir, de renacer. Podemos intentar tocar al otro con 21 preguntas que le hagan repensarse para nosotros y a través de 21 respuestas podemos intentar que esa persona renazca ante nuestros ojos.
Yo soy partidaria de que el otro haga a su propio tiempo un striptease de su alma; de generar una relación de confianza que nos permita ser en vez de aparentar y decidir qué de lo que se aparenta es real; de que somos seres tan cambiantes que es casi imposible llegar a conocernos totalmente. Sin embargo, la cantidad de redes sociales y aplicaciones en uso para intentar saber qué estás pensando, qué te está pasando, qué te gusta y quién eres o quién crees ser, demuestra que esta inquietud por entender al otro es bastante más global que nuestros objetivos románticos, amistosos o de cama. Y que también lo es esta necesidad de expresarnos, de darnos a conocer, de conectar con alguien parecido a nosotros o de seguir engrosando las filas de la diversidad.
Estas 21 preguntas prometen proveer una plataforma para conocer a cualquier persona de forma más o menos rápida independientemente del género, orientación sexual, edad y condición socio-económica. Uds. me dirán si es que cumplen. Quien tenga ganas de expresarse o darse a conocer, elija una pregunta y respóndala en comentarios.

21 Preguntas

1. ¿Qué es lo más caro que se puede hacer sin dinero?
2. Si pudieras elegir vivir sin trabajar, ¿trabajarías igual?
3. ¿Adónde viajaste, adónde te gustaría viajar y adónde nunca viajarías?
4. ¿Cómo solucionas conflictos regularmente? ¿O qué conflictos te ocurren con regularidad?
5. ¿Eres puntual o te tiene sin cuidado el tiempo del otro?
6. ¿Crees en la convivencia? ¿Y en las relaciones a distancia?
7. Si pudieras convertirte en alguien por un día, cualquier persona viva o muerta, ¿en quién te convertirías?
8. ¿Serías capaz de asesinar y en qué circunstancias?
9. ¿Qué te enamora? ¿Qué enamora a los demás de ti?
10. Si tuvieras el dinero para cumplir sólo uno de tus proyectos, ¿cuál cumplirías?
11. ¿Qué deseo pedirías a una estrella fugaz?
12. ¿Cuáles son tus vicios, cuándo empezaste y cómo? ¿Los dejarías por algo?
13. ¿Qué mentira te ha metido en problemas alguna vez? ¿Qué mentira todavía no puedes dejar de creer cuando la escuchas?
14. ¿Cómo besas?
15. Si ya tenías planes y te invitan a hacer algo más interesante (o con alguien más interesante). ¿Eres capaz de respetar el primer plan?
16. ¿Por qué te gustaría que te recuerden?
17. ¿Qué nunca te perdonaron? ¿Qué nunca te perdonaste?
18. ¿Cuál es el comfort food perfecto?
19. ¿Sin qué cosas no podrías vivir?
20. ¿Cuál fue hasta ahora el peor día de tu vida? ¿Cuál crees que será el mejor?
21. ¿Qué canción pondrías de fondo a un buen día? ¿Y a un mal día?
Aclaraciones:
El silencio es también una respuesta.
Se decide antes de empezar si vale o no responder con otra pregunta.
Si la respuesta involucra a otras personas, tener en cuenta su posible reacción evita disgustos.
Ya sea que te lo tomes en serio o a chiste, responder este tipo de cuestionarios en distintos momentos de la vida puede hacerte concentrar en quién eres y quién deseas ser o cómo deseas que te perciban los otros. Comparar las respuestas en esos distintos momentos puede permitirnos leernos a nosotros mismos entre las líneas del paso del tiempo.
Tal vez logremos encontrarnos en los espacios en blanco entre signos de interrogación, como piernas abiertas sin saber bien para recibir a quién. Tal vez no, pero nadie nos quita ni lo preguntado ni lo abierto.