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2 feb. 2016

21 preguntas para hacerte antes de irte acompañad@ a la cama

 Publicado el 2.04.15 en Tantras Urbanos

¿Se puede llegar realmente a conocer a alguien? ¿Cuánto tiempo y energía puedes necesitar invertir para descubrir si quieres relacionarte sexualmente o no con una persona? Vivimos intentando afinar nuestra intuición interpersonal para vincularnos de forma más efectiva y el viejo método de hacer preguntas sirve tan bien como cualquier otro para afrontar el desafío de conocernos. Si sabes qué preguntar, cómo, con qué tono y en qué momento, puedes llegar a descubrir mucho más de lo que quien responde puede llegar a querer decir.
A veces también nos cuesta aprender cosas nuevas de personas que ya conocemos demasiado o reencontrarnos con el otro en cualquier momento de nuestro camino cuando se han alejado nuestros pasos. Esto es posible cuando estamos dispuestos a prestar la suficiente atención, no sólo a preguntar sino también a escuchar las respuestas.
¿Por qué 21 preguntas y no 10 ó 25? Como dice Irene Abreu en 21, Rituales para Empoderarte, el número 21 nos hace conscientes de que tenemos el poder de transformarnos, de resurgir, de renacer. Podemos intentar tocar al otro con 21 preguntas que le hagan repensar su cama y a través de 21 respuestas podemos intentar que su cama se reinvente a sí misma.
Yo soy partidaria de que el otro haga a su propio tiempo un striptease de su deseo sexual; de generar una relación de confianza que nos permita ser en vez de aparentar y decidir qué de lo que se aparenta es real; de que somos seres de pasiones tan cambiantes que es casi imposible llegar a conocerlas totalmente. Sin embargo, la cantidad de redes sociales y aplicaciones en uso que requieren como datos de perfil saber con quién estás relacionado, qué te está pasando entre las piernas, qué te gusta en la cama y quién eres o quién crees ser de acuerdo a una orientación sexual, demuestra que esta inquietud por entendernos dentro y fuera de los límites de la alcoba es bastante más global que nuestros objetivos románticos, amistosos o eróticos. Y que también lo es la necesidad de expresarnos no sólo físicamente, de dar a conocer nuestra forma de percibir la sexualidad, de conectar con alguien parecido a nosotros en la cama o de seguir engrosando las filas de la diversidad sexual.
Un@ no se acuesta con cualquier persona, porque sí y sin importarle el cómo o el después. Bueno, al menos no todo el tiempo. Llega un momento en la vida de toda persona en la que se ha generado parámetros (o aceptado otros ya existentes) que le permitan adelantarse a una mala experiencia sexual para evitarla. Esto no quiere decir que hacer o hacerse preguntas pueda ser un sistema infalible para esquivar malos polvos, pero sí pueden ayudar a conocer los límites y requisitos que nos resultan necesarios en el momento de selección o aceptación de un@ compañer@ o práctica sexual.
Estas 21 preguntas prometen proveer una plataforma para facilitar el autoconocimiento en situaciones de tomar la decisión de acostarse con alguien y la generación de parámetros personales de forma más o menos rápida independientemente del género, orientación sexual, edad y condición socio-económica. Uds. me dirán si es que cumplen. Algunas pueden parecer muy básicas, pero prefiero volver al principio que dar por sentado temas que después surgen como problemáticos. Quien tenga ganas de expresarse o darse a conocer, elija una pregunta y respóndala en comentarios. O cuénteme qué preguntas se hace, hace y se permite responder antes de dar el SÍ, quiero (coger).

21 Preguntas

1. ¿La persona está en edad y condiciones (legales) para decidir tener sexo? ¿Lo estoy yo?
2. ¿La persona acepta el uso de anticoncepción conjunta o permite el uso de la elegida individualmente? ¿Quién se encarga del gasto en anticoncepción y prevención de ETS? ¿La persona está segura de no padecer enfermedades que se puedan transmitir sexualmente o está dispuesta a intercambiar información de chequeos médicos? ¿Hay otros temas de salud a compartir para evitar malos momentos?
3. ¿La persona carece de compromisos afectivos o sexuales previos con otras personas o ha sido clara conmigo y las personas involucradas afectiva o sexualmente? ¿Carezco de compromisos afectivos o sexuales previos con otras personas y he sido clar@ con el/la compañer@ sexual y las personas involucradas afectiva o sexualmente?
4. ¿Me siento forzad@ de alguna manera: física, psicológica o moral a hacerlo o a dejar de hacerlo? ¿Estoy forzando la situación de alguna manera? ¿Por qué? ¿Cómo puedo resolverlo?
5. ¿Me parece que voy a sentirme culpable después de tener relaciones con esta persona? ¿Me parece que esta persona va a sentirse culpable después de tener relaciones conmigo?
6. ¿Estoy dispuest@ a tener sexo en cualquier lugar? ¿Me da lo mismo un hotel alojamiento, un lugar público, una morada individual o una compartida, un lugar sencillo que uno elegante? ¿Quién se encarga del costo del lugar, en caso de haberlo?
7. ¿Aceptamos o compartimos el consumo de sustancias como alcohol o drogas que puedan llegar a afectar la toma de decisiones o hasta el sexo propiamente dicho?
8. ¿Nos estamos generando una expectativa tan grande que podemos estar boicoteando nuestras posibilidades de disfrutar porque nunca será igual a lo esperado? ¿Qué expectativa se tiene sobre un@?
9. ¿Esta persona ha tenido sexo con otras personas con las que también hemos tenido sexo? En caso afirmativo, ¿somos capaces de aceptarlo sin que interfiera en el acto?
10. ¿Somos clar@s en cuanto a nuestra orientación sexual y el/la otr@ está siendo claro con respecto a la suya? En caso de personas bisexuales o pan, ¿aceptamos el hecho de que puedan haber tenido o estar teniendo relaciones con personas de distintos géneros simultáneamente? En el caso de personas homo en un encuentro hetero, o de personas hetero en un encuentro homo, ¿contemplamos la posibilidad de que este encuentro sea a one and only thing y no necesariamente un indicio de cambio de la orientación sexual?
11. ¿Conocemos de antemano los gustos, preferencias y tipos de prácticas que disfrutamos y l@s otr@s disfrutan? ¿Estamos dispuestos a aceptar las que no?
12. ¿La persona nos atrae tanto física como mental y espiritualmente? ¿Nuestro atractivo hacia el/la otr@ es completo o se reduce a algo físico o mental o espiritual?
13. ¿Sabemos qué tipo de prácticas nunca estaríamos dispuestos a realizar? ¿Pensamos qué haría falta para llevarnos a realizar aquellas que no estamos segur@s de querer realizar o no?
14. ¿Conocemos y compartimos nuestras fantasías sexuales realizadas y a realizar?
15. ¿Conocemos y compartimos nuestras dificultades anteriores o fracasos de cama como forma de evitar su repetición?
16. ¿Estamos intentando tener sexo para disfrutarlo o por presión de pares, venganza, despecho, miedo a la pérdida, despedida, rebote, reproducción, para obtener ventajas económicas o chantaje sexual? ¿Y el/la otr@? ¿Aceptamos las razones distintas del placer que tenemos y el/la otr@ pueda tener?
17. ¿Estoy segur@ del tipo de relación que tengo o quiero con la/s persona/s con las que me estoy acostando? ¿Y ell@s?
18. ¿Estamos dispuestos a pagar o ser pagados por sexo? ¿Alguna vez aceptamos o aceptaron pago por sexo? ¿Podemos seguir adelante independientemente de la respuesta?
19. ¿Aceptamos o nos es indispensable el uso de cremas, aceites y lociones que faciliten la lubricación? ¿Quién se encarga de proveerlos?
20. ¿Aceptamos o nos es indispensable o impensable el uso de juguetes eróticos de pareja o individuales? ¿Están en buen estado, higienizados y corresponden a la parte del cuerpo que se desea estimular? ¿Sé cómo se usan?
21. ¿La persona puede tener, tiene, quiere, tuvo o perdió hij@s? ¿Puedo tener, tengo, quiero, tuve o perdí hij@s? ¿Las decisiones reproductivas de las partes pueden afectar de alguna manera el encuentro sexual?

Aclaraciones:

El silencio, en este caso, es una respuesta a evitar por resultar ambigua. Cuando se trata de algo tan delicado, es preferible dar un SÍ o un NO claros.
No se vale intentar convencer ni hay que dejarse convencer. Luego del SÍ o el NO, si hay espacio o si se desea, conversar sobre las razones que motivan la respuesta.
En este cuestionario hay poco que se pueda tomar a chiste y responder este tipo de cuestionarios en algún o en distintos momentos de la vida puede hacerte concentrar en quién y cómo eres o deseas ser en la cama o cómo deseas que te perciban los otros cuando deciden si acostarse contigo o no.
Comparar las respuestas en el tiempo puede permitir leernos a nosotros mismos entre las líneas de nuestro crecimiento sexual-social y de nuestras experiencias sexuales.
Pareciera por momentos que si hay que tener en claro todas estas cuestiones, nunca llegará el momento de tener sexo, porque nos quedaríamos en las preguntas. La idea es pensarlas mucho antes, y sistematizarlas como un proceso de pensamiento más antes del acto, de manera que llegará un momento en que un simple escaneo mental de la situación nos dará la información que necesitamos para meternos o para salir de esa cama.
Tal vez logremos encontrarnos en los espacios en blanco entre signos de interrogación, como piernas abiertas sin saber bien para recibir a quién. Tal vez no, pero nadie nos quita ni lo preguntado ni lo abierto.