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15 feb. 2016

11 errores

Publicado el 11.09.14 en Tantras Urbanos

Y no se trata de consejos, órdenes, indicaciones o sugerencias, ni de razones: son errores que, seas hombre, mujer u otro, están comprobados no científicamente como malas ideas en la cama, a través de experiencias reelaboradas desde una lógica, con un principio y un final, con peso propio, pasibles de ser aceptadas como verdaderas o refutadas como falsas por otras experiencias reelaboradas desde otras lógicas. Al que le gusten, puede cometerlos, y al que no, puede estar en desacuerdo y cometer otros.
Nos viven diciendo qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo. En el trabajo, en la escuela, en la casa y hasta en la cama. No de todo se aprende, y muchas veces lo único que aprendemos, es a no volver a hacerlo. Pero, si lo disfrutamos, siempre habrá un lugarcito en nuestro corazón (sí, ese que tenemos entre las piernas) para esos placeres bien básicos que dieron lugar a nuestra búsqueda de placeres más complejos.
Antes de dar consejos y para que nadie tenga que estar aconsejándonos porque ya nos dimos la cabeza contra la pared, o por lo menos, contra la cabecera de la cama y como eso de organizar los consejos, órdenes, indicaciones o sugerencias de a diez resulta demasiado bíblico; esto de presentarlos de a cinco, demasiado administrativo y aquello de presentarlos de a cien, demasiado cadena reenviada por correo electrónico que termina en la carpeta de correo basura, les presento: los once errores que tod@s deberíamos cometer alguna vez.
Acostarse con un@ compañer@ de trabajo. Mezclar placer y obligación siempre fue y será un sueño imposible de cumplir. Pero, mientras dure la experiencia, disfruta, antes de despertarte sin trabajo o presentando CVs a otras empresas con media oficina conociendo en detalle ésos lunares que tienes en la baja espalda.
Decir te amo después de llegar al orgasmo. No sabes que es el sexo ni qué es el amor si alguna vez no te dejaste llevar por la efusión del momento y dijiste algo inconveniente, y no cualquier cosa inconveniente, sino ésa cosa inconveniente. Ya sea que la parte receptora se vista apresuradamente y nunca vuelva a comunicarse contigo o que te veas obligado a comprometerte y llamar a tus padres para que conozcan al/a afortunado/a, no vuelves a disfrutar tanto del sexo (ni del amor) hasta haberte retractado de tu error con todo lo que eso conlleva.
Acostarte con con una persona que no encuentras atractiva. Nunca se puede saber dónde o en quién vamos a encontrar placer. Los prejuicios físicos a la hora de elegir compañer@s sexuales afectan nuestras posibilidades de disfrutar. No es oro todo lo que reluce, y tampoco es polvo.
Acostarte con una persona que no te encuentra atractiva. Nunca se puede saber dónde o en quién vamos a encontrar placer. Lograr que alguien disfrute de tu compañía de cama a pesar de sus prejuicios físicos es un plus y una experiencia que ninguno de los participantes olvidará (repetir).
Enamorarte a primera vista. Y decepcionarte al primer polvo. Creas o no en el amor a primera vez, aunque sea una vez en la vida creemos (o queremos creer) que nos pasa. Lamentablemente, tardamos muy poco en descubrir que what you see is not what you get, pero a veces, con muy poco tiempo logramos acabar.
Acaparar a la persona más atractiva de la orgía. Probablemente te traiga consecuencias en la dinámica de grupo que pueden ir desde el ostracismo (con la consecuente necesidad de onanismo) hasta el así denominado por el español de España a tomar por culo. Pero quien te quita lo acaparado que te ayuda a llevar adelante ese momento incómodo en que te toca disfrutar con la persona menos atractiva de la orgía.
Tener sexo anal después de haber consumido algo con efecto laxante. Jugos naturales, yogures para regulación intestinal, ciertos purés y casi cualquier cosa que tenga este efecto en ti, hacen de una práctica relativamente sencilla una odisea de presiones, tiras y aflojes, que generalmente termina justo como no quieres que termine.
Tener sexo oral inmediatamente después de tener sexo anal. Mismo escenario que en el caso anterior pero con una vuelta de tuerca saborizada a eso de que generalmente termina justo como no quieres que termine. Como decía mi abuela, si gusta, no molesta (aunque moleste).
Darle más placer a uno de los integrantes de la pareja siendo el unicornio en un trío. La catástrofe psicológica, sexual, emocional y hasta mobiliaria que puede generar este típico error del swinger principiante se asemeja a un pequeño apocalipsis de pareja en el que no vas a querer participar. Y pareciera ser hasta un poquito más placentera cada vez que la repites.
Intentar imitar una película pornográfica. ¿Por qué si podemos ver un partido de fútbol sabiendo que los jugadores son profesionales y no intentamos jugar así durante 90 minutos no podemos ver una película porno sabiendo que los actores son profesionales y terminamos intentando coger así durante 90 minutos? Creo que nunca nadie sabrá el por qué, pero aún así, seguiremos intentándolo.
Tratar al otro como si estuvieras pagando cuando no lo estás. Un error tal vez no tan común como los anteriores, pero que suele suceder cuando nos hemos acostumbrado a pagar por sexo y a tales o cuales detalles que pueden solicitarse cuando uno ha pagado pero no cuando uno no lo ha hecho. Lo mismo podría decirse al revés, intentar tener sexo sin cobrar después de haber tenido mucho sexo cobrando por ello tiene sus dificultades e incomodidades. Pero sí, existe el sexo “gratuito” después del sexo pago, no lo duden. A menos que se haya llegado al punto en que lo único excitante es el dinero. Pero eso es otro tema.
Masturbarse con la puerta abierta, equivocarse de orificio, no lavar nunca esa media receptora de toda tu pasión solitaria, equivocarte de nombre en pleno acto, tener que parar por haberte olvidado de reponer los condones, comprar condones texturados para una primera vez o XXL cuando no se da la medida, no tomar las precauciones necesarias y entrar en el terror del embarazo psicológico, archivar pornografía en un equipo compartido, I kissed a girl and I didn´t like it, tomar la píldora del día después como refuerzo anticonceptivo porque te da pánico el 0,0001% que no te cubre el método de anticoncepción elegido, hacer porno casero durante un encuentro de sexo casual cuando estás en una relación causal y no archivarlo adecuadamente, querer más que sexo con alguien que sólo está sexualmente disponible, querer sexo con una persona cuya orientación sexual supone que nunca tendría sexo contigo, oponerte al uso de juguetes sexuales porque temes que te gusten más que la persona con la que estás jugando, ponerte la ropa interior de otr@/s en el apuro por abandonar la cama, intentar tener sexo en un jacuzzi con el agua demasiado caliente, podrían estar en esta lista si no me hubiera decidido, desde el título del artículo, a seleccionar sólo once.
¿Qué errores sexuales crees que tod@s deberíamos o (sin deber) finalmente cometemos alguna vez?
Como diría @MlolaVelez no me den consejos, me gusta equivocarme sola. O como cantara Calamaro, nada de esto fue un error. Aunque, digo yo, los errores SÍ se eligen, para bien o para mal o por placer.