Entrada destacada

Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

27 ene. 2016

Positiva

Publicado el 27.09.15 en Tantras Urbanos"Está todo muy bien o está todo como el..." Érica García.










Hay distintas razones por las que pueden volverse desagradables las situaciones o personas que antes nos gustaban o nos hacían bien. Muchas personas le dicen simplemente crecimiento, aunque también podría ser cansancio, miedo, curarse de espanto o instinto de supervivencia. Como sea, demasiada(s) realidad(es) y demasiado pensar sobre ella(s), pueden convertirse en una gran carga mental y hasta física.
Sabemos que la manera en que percibimos las cosas puede influir en la posibilidad de disfrutarlas, de que los pensamientos que lanzamos al universo hasta inconscientemente podrían repercutir en lo que nos pasa, de que lo que va, vuelve o que a veces lo que viene, no tendría que volver, de la influencia de clima y colores en los estados de ánimo, de la memoria que hace reflotar las malas experiencias como mecanismo de defensa, de las cadenas de gritos y del malcogimiento como forma de vida.
Buscarle la quinta pata al gato, encontrarle el pelo al huevo, pedirle peras al olmo y explicar lo inexplicable no solamente son tareas agotadoras, sino que además pueden terminar por destruir lo que hemos construido con esfuerzo antes de que podamos decidir si la negatividad es pasajera o permanente.
Convertirse en una persona positiva, poder afrontar lo malo de cada día, no es tarea fácil, pero no tiene por qué dejar de ser placentera. Se dice que como en el cielo, es en la tierra. O quizá ocurra al revés. Pero de lo que estoy segura, es que como es en la vida, es en la cama. Si nos es difícil desprendernos de lo negativo en lo social y cotidiano, podríamos también trasladar esa dificultad a lo personal y extraordinario (conectarnos con otro a través del cuerpo-alma).
A riesgo de parecer conformista, les propongo un justo intermedio que nivele hacia lo que nos hace sentir bien. Algo así como el perineo, ese trozo de piel sensible que muchas veces nos deja ir y venir hacia los riquísimos extremos que une, pero mental.
En vez de pensar que no sabe moverse, enséñale un par de movimientos o aprendan junt@s.
En vez de quejarnos de que se queda dormid@ después de acabar, intentemos disfrutar tanto que después de acabar simultáneamente, amb@s se quedan dormid@s.
En vez de pensar que tiene el pene medio chico, pensemos que tenemos la vagina medio llena o el culo a medio llenar.
En vez de padecer malos besos con lengua, reubiquemos la boca en donde amerite mayor profundidad.
En vez de pensar que es fe@, pensemos que la luz apagada en el cuarto le favorece.
En vez de pensar que sabe feo, pensemos en los beneficios de un buen facial.
En vez de pensar que se le cayó el culo, busquemos posiciones sexuales que favorezcan el desarrollo muscular de esa área.
En vez de estar siempre esperando el te amo que nunca llega, dialoguemos a gruñidos, gritos, gemidos y respiraciones entrecortadas, que lo dicen todo sin decir nada.
En vez de pensar que es demasiado dominante, exploremos nuestro lado sumiso.
En vez de pensar que nos quiere para sexo y nada más, agradezcamos que nos quiere como para protagonizar un relato erótico y no un drama o comedia romántica.
Y por supuesto, cuando notemos que la influencia negativa de esa situación, persona o cama nos afecta a largo plazo, saber decir basta, no, dejar ir, soltar. Pero solo ante esa seguridad. Mientras tanto, a seguir de la forma más positiva posible: al mal día, buena cara... y al mal polvo, buena paja.