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25 ene. 2016

El porno y sus por sí

 Publicado el 26.10.15 en Diario El Pilín
Si no creemos todo lo que vemos al pie de la letra (lo que es recomendable tanto al mirar pornografía como el informativo de las nueve), el porno además de tener sus por no, puede tener sus por sí:
La pornografía generó y generará sus controversias, por mostrar lo que en teoría debería estar reservado a la intimidad de la alcoba, por mostrar a la mujer lejos de su destino social de madre, pero también por imponer patrones de placer o de prácticas supuestamente placenteras. Quizá las controversias bien podrían ser otras, como el tema de cómo se paga a los actores y actrices, del consentimiento, del derecho de los animales en videos que incluyen zoofilia, del refuerzo o rebelión contra los roles genéricos asignados socialmente como el caso del porno gay, las clasificaciones respecto de la edad que hacen que una mujer de treinta ya sea una MILF, etc.
Los últimos emprendimientos difundidos en materia de porno consisten en hacer porno de mujeres para mujeres, asegurar mediante contratos específicos que todo lo que se ve es consensuado y placentero y hasta mezclar farmacéutica con porno al fusionar el comercio de viagra para hombres y mujeres mostrando sus resultados mediante la filmación de los actos sexuales en los que se utiliza.
De acuerdo en todo con el artículo “Sobre porno y sus por no” por la estimada @Barvarella (ver http://www.elpilin.cl/sobre-porno-y-sus-por-no), pero con ganas también de hablar de lo positivo que puede tener, en tanto consumidora declarada y cercana del universo del placer de hombres, mujeres y otros.
Hay más variedad de porno que las actividades sexuales que seremos capaces de experimentar en un año o quizá en toda una vida sexual. Si no creemos todo lo que vemos al pie de la letra (lo que es recomendable tanto al mirar pornografía como el informativo de las nueve), el porno además de tener sus por no, puede tener sus por sí:
Puede permitir un primer contacto con lo diverso o alternativo (gay, bi, lesbian, tríos) y contribuir a la búsqueda de la identidad sexual.
Puede acercar a la comprensión de lo que gusta o no, sin necesidad de realizar la práctica uno mismo.
Puede actuar como inspiración para animarse a realizar alguna práctica que parezca placentera, a investigar sobre ella, a hablar con personas que la hayan realizado.
Puede servir como ejemplo para explicarle a otros lo que te gusta en la cama, sin tener que expresarlo con palabras.
Puede servir como refuerzo de la autoestima, en caso de fetiches específicos, el encontrar otras personas que también comparten esa percepción sexual.
Puede servir como refuerzo a la autoestima, al acompañar la masturbación y fomentar la responsabilidad sobre el propio placer.
La categoría “amateur” logra mostrar una diversidad de cuerpos y edades que favorecen el replanteamiento de estereotipos (como el de que no hay sexo en la tercera edad ni en edades tempranas).
Al haber tantos géneros actualmente, y estar tan específicamente catalogados, es más difícil sorprenderse viendo prácticas que nos exceden.
Como todo, quizá lo positivo o negativo no sea el porno en sí mismo, sino lo que hacemos con él.