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25 ene. 2016

Abstinencia entre dos

 Publicado el 12.11.15 en Tantras Urbanos

Dirán Uds., ¿qué hace @pelvica hablando de relaciones de pareja en vez de estar hablando de tener sexo? (chistecito y guiño sobre el estereotipo de que el que esté de a dos coge menos que el que está de a uno).

La abstinencia de a uno es distinta de la de a dos; ni mejor ni peor, ni más o menos merecida o esperable. Esto puedo decirlo porque no digo ABSTINENCIA en el sentido pasado que nos proponían la cultura y la religión: cerrar las piernas como la única forma de vivir antes del matrimonio, cuando no se quiere tener hijos o incluso en caso de viudez.


Por eso es tan importante reconocer que no tener sexo es también parte de la vida sexual, porque empezamos a respetar nuestras propias necesidades, tanto las que vienen de tener ganas como las de no tenerlas o tener ganas de otras cosas. Y no hace falta que otro género, iglesia o nadie nos lo imponga o nos lo reclame, ya que como personas libres e independientes, sabemos qué queremos, cómo y cuándo.


Además de con quien. No tenemos sexo 24/7 y si pudiéramos, quizá no lo tendríamos. Eso sí, cuando estamos de a dos, si lo difícil no es reconocer las ganas o su falta, lo que es difícil es comunicarlas y llegar a acuerdos sexuales que dejen conformes a las partes, sin que nadie se sienta menos sensual ni desatendido o insatisfecho entre las sábanas.


Purplepalm comentó en abstinencia en octubre 01, 2015: actualmente mi pareja y yo estamos pasando por momentos de estrés y estar muy ocupado y realmente nuestra mente no está en el sexo. Nos amamos, nos deseamos y estamos forzando la barra porque se supone que “debemos” tener sexo y lo que pasa es que termina siendo una tarea mal hecha.


Si yo quiero dejar de tener sexo, no puedo obligarte a dejar de tenerlo. Si tú quieres dejar de tener sexo, tampoco puedo obligarte a tenerlo. Si la abstinencia no es mutua, se abre entonces una brecha que puede ser imposible de cerrar. Así como en una relación nunca podemos estar de acuerdo en todo, tampoco podemos estar siempre sincronizados en las ganas.


La frecuencia sexual de cada persona es única, y para una buena cama es esperable encontrar a un otro que tenga una similar. Pero ni aún habiendo buscado y encontrado a alguien con la misma forma de hacerlo y necesidad, te garantiza eso el éxito en la relación. Porque la frecuencia, las necesidades y las ganas, por más constantes que puedan ser, van cambiando con el tiempo y con uno mismo. Uno puede encontrarse en abstinencia, aún si haberlo elegido.


Creo que una de las prácticas más horribles para mí en la cama es esa costumbre de la época de mis padres de poner un día a la semana para coger. Y hacerlo siempre de la misma manera, en el mismo lugar, a la misma hora y obligatoriamente, con la misma persona. Recientemente escuché que la versión actual es poner la alarma del celular para que suene en el medio de la noche y despertarse así para tener un poco de intimidad cuando ya duermen los hijos, como si fuera una obligación más que nos recuerda el reloj, como ir a trabajar.


Forzar los espacios de cama persiguiendo ideales de frecuencia sexual ajenos o populares puede tener efectos más negativos en la relación que la abstinencia. Tendemos a ver la posibilidad de quedarnos sin sexo como una catástrofe natural, y muchos mensajes de hombres sobre el artículo anterior venían con ese reclamo: se suspende la actividad sexual por razones de fuerza mayor, como enfermedad o un estudio médico. Como que no cabe en la cabeza (en ninguna de las dos) la posibilidad de dejar de hacerlo por elección.


Los momentos de desencuentro de piernas hasta podrían generar una mayor atracción y necesidad el uno del otro. Convérsenlo, y si ambos están de acuerdo, puede servir poner un período de tiempo (no un horario de hotel alojamiento, una hora o dos y ya) en la semana o fin de semana para compartir alguna actividad juntos y reencontrarse en la cama.


Existen recursos para sobrevivir a la falta de sexo de a dos, como los mensajes de texto hot, los regalitos sorpresa, dejar una nota con una instrucción sexual junto a la ropa interior que se usará, quizá incluso hasta dejarle una ropa interior usada, sexting, compartir una ducha y hasta prácticas incompletas engañan un poco las ganas como un snack engaña el hambre. A tod@s nos pasa que hay momentos de pareja en que más se es roommates.


La sobreexposición a lo erótico, a lo sexual, a la sexualidad de otros, a la sensualidad de otros, y a todo lo que hay en el medio, puede cansar los sentidos tanto como la rutina puede desgastar la libido. Si la pareja es abierta, hay todavía más recursos. Incluso el de dejar tener sexo con el/la compañer@ sexual principal (A) y hacerlo con la secundaria (B) hasta que se recuperen del todo las ganas. Hasta existen parejas que conviven sin tener contacto sexual, con otros ni entre ellos. O sea que la abstinencia puede ser una forma de vida, un recurso, una pausa sexual o hasta una receta para regular las ganas, bien usada. Y mal usada, una imposición, un mecanismo de extorsión, un castigo o una forma de negar/se el placer.


Dejar de hacerlo puede ser una forma de recuperar el deseo, de curar una libido interferida por pulsiones ajenas, de reencontrase con el yo sexual y hasta de redescubrir qué es lo que nos gustaba o nos calentaba del otro, qué hay todavía de eso y que otras características deseables nuevas han reemplazado a las que ya no están.


La comunicación es la base de toda relación, sea cerrada o abierta. No hace falta tener que mentir o utilizar frases cliché como “hoy me duele la cabeza”; tomarse una pausa sexual no tiene por qué generar culpa ni ser comunicada con excusas, sobre todo cuando queda en el aire la promesa del sexo recargado de ganas que se tendrá después.


Encontrar la frecuencia de cama perfecta entre dos es un acuerdo que lleva toda una vida sexual construir. It takes two to tango, dice la frase. Y como en un baile, avanzamos, retrocedemos, le damos espacio al otro, luego se lo quitamos, demandamos pero también intentamos estar a la altura de la demanda del otro, esperamos un rato, porque sabemos que luego seremos esperados... Todo esto mientras disfrutamos.


¿Qué piensas de la abstinencia ahora? ¿Y tu pareja? Espero opiniones y experiencias, no hace falta estar en pareja para hablar sobre estar en pareja, todos tenemos expectativas, ideales y formas de ver que cuentan.