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27 ene. 2016

Coge cualquiera

Publicado en Noviembre 2015 en Con la oreja roja 

Cuando la moral dictaba que lo correcto era no coger, o hacerlo solamente para reproducirnos, ahí estábamos tod@s discriminando por pervertidos a quienes encontraban otras formas de disfrutar y tener sexo como buenos moralistas. Ahora que la moda dicta tener sexo anticonceptivo y deportivo, sin repetir la pareja y sin soplar “teamos” al oído, estamos tod@s discriminando a quienes no cogen, o a quienes quieren seguir creyendo que se tiene sexo para reproducirse, como buenos esnobs. Hemos cambiado moral por moda, con lo cual, en realidad hemos cambiado muy poco.
Dicen por ahí que coger no es tan difícil: que coger, coge cualquiera. Pero más allá de lo que digan, los veo discriminando personas con quien hacerlo en base a detalles como gordura, fealdad, abundancia de vello o falta de pelo, delgadez extrema, escasez de recursos económicos, edades, nacionalidades, mala distribución de desodorantes y hasta faltas de ortografía. O armando escalas de valores y desvalores en base a lo que significa coger con cualquiera de esa lista. Quizá cualquiera se está poniendo demasiad@ selectiv@. Y ¿qué pasa si los demás son selectiv@s con cualquiera? Cualquiera no coge.
Cortesía Aquila Style
http://conlaorejaroja.com/coge-cualquiera/
Es posible que cualquiera lo que quiere no es coger y punto; quiere hacerlo con quien quiere. Pero vamos, si cada vez se está poniendo más difícil encontrar personas dignas de ser cogidas, imaginen que tanto más difícil puede ponerse que otr@s lo encuentren a un@ digno de su atención sexual. Vamos por la calle contoneándonos con ropa seleccionada con esmero, perfume caro, depilad@s, manicuriad@s, aparentando ganar más de lo que ganamos y con aires intelectualoides de evolución de homo sapiens en homo sexy. Y aún así, no cualquiera coge. Porque cualquiera lo que quiere además de coger con quien quiere, es que ese/a que quiere también quiera coger con cualquiera.
Y si encuentra alguien que quiere coger con cualquiera (plural), siente su autoestima en riesgo, ve su ego desafiado hasta el punto del displacer, porque aún cuando acceda a disfrutar, siempre se quedará con la duda de si realmente querían coger con cualquiera (singular).
Supongamos entonces que logra coger con quien quiere y que quien quiere quiera con cualquiera o con cualesquiera. Habría que ver si puede hacerlo como quiere, porque el proceso de selección del/a compañer@ sexual es sólo un paso en esto de lograr que cualquiera coja. Después viene el resto del proceso, que yoga, pilates, aquagym y cinta de correr mediante, intentamos convertir en una experiencia extrasensorial aunque termine siendo otra clase de gimnasia.
El cómo coge podría no preocupar a cualquiera pero sí a otr@ cualquiera. Ni el kamasutra puede enseñarle a cualquiera  a coger como cualesquiera coge. Seguir participando es válido, una y otra vez hasta que te lo impidan la orden de restricción, la monogamia o el divorcio por culpa.
Hasta en el caso, tan remoto como desconocido, de que cualquiera coja con quien quiere y que quien quiere quiera de vuelta, como ambos quieren, quizá la frecuencia o la intensidad de cualquiera no sea la misma que la de cualquier otr@. Una vez por día, una vez por semana, una vez por mes… los fines de semana, los feriados, festividades y cumpleaños. Bíblico, BDSM, hardcore, softcore, petting. Cualquiera sabe cómo quiere coger, pero no cualquiera coge finalmente cuanto quiere.
Se vuelve casi imposible, entonces, coger con el objetivo que un@ quiere. Y que coincida con el del/los otro/s. Si cualquiera se quiere enamorar, le dicen que lo van a llamar y lo dejan esperando. Si cualquiera quiere sexo salvaje de una noche, se le quedan a dormir… una semana completa. Si cualquiera quiere embarazar/embarazarse, alguien está tomando pastillas a escondidas, es infértil o simplemente no cualquiera logra acabar adentro, encontrando constantes distracciones orgásmicas fuera de la vagina.
Yo digo que coger no es tan fácil, si se entiende por coger una actividad humana ligada a lo cultural y al contexto social al que se pertenece (por elección o imposición) y no un procedimiento físico-mecánico. Porque coger no es el encuentro de un agujero del cuerpo (cualquiera) con una protuberancia del cuerpo (cualquier otra). Es tanto más que eso que, aunque cualquiera puede coger, no cualquiera puede explicarlo.
Lo bueno de que sea verdad eso de que cualquiera coge, es que así cogemos tod@s. Lo malo, es que es mentira.