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25 ene. 2016

Abstinencia

Publicado el 1.10.15 en Tantras Urbanos

The only thing hotter than sex is not having sex. Sex and the City S1, E11: The Drought.
Dirán Uds., ¿qué hace @pelvica hablando de no tener sexo en vez de hablar de tenerlo? Y es que no tenerlo es también parte de la vida sexual. No tenemos sexo 24/7 aunque pensemos en ello todo el tiempo o nos resulte un ideal deseable nunca salir de la cama.

En el pasado la cultura y la religión nos proponían la abstinencia sexual como la única forma de vivir antes del matrimonio o incluso en caso de viudez. Tenía como objetivos tanto la anticoncepción como la modificación de la conducta, evitando incorporar a la consciencia la experiencia sexual como parte de la constitución de la personalidad. El modelo de persona cultural y religiosamente aceptable era, entonces, la persona asexuada o asexual.

Hoy la elección personal finalmente comienza a sobreponerse a los mandatos sociales y los axiomas moralistas. Los modelos de persona culturalmente aceptable se multiplican y se laicizan. Elegimos incluso dentro de modelos de persona indeseable o inaceptable, sin el riesgo de ser quemados en la hoguera o contenidos contra nuestra voluntad en instituciones de “salud mental”. Desarrollamos nuestras identidades y personalidades de acuerdo a nuestros propios intereses y objetivos, incluyendo las experiencias sexuales como un elemento más en su desarrollo, aunque no el único.

En este contexto, dejar de tener sexo voluntariamente puede ser como dejar de escribir para leer: buscar llenarse de letras en vez de vaciarse de ellas, buscar llenarse de deseo en vez de vaciarse de él. Cuando se deja de escribir se descansa de la eyaculación de letras, que involucra tanto la revisión constante de lo producido, la búsqueda de ese intermedio entre lo que se quiere decir y lo que se puede interpretar como del breve éxtasis de la expresión, para recargar sobre todo la inspiración y reconectarse con viejas ideas o evolucionar hacia otras vueltas de tuerca. Cuando se deja de tener sexo se descansa no solamente el cuerpo sino las ganas, la imaginación, las habilidades de conexión sexual-social y puede uno dejar de centrarse en dar o sentir placer y de las zonas erógenas del cuerpo y del alma, para simplemente recargar energías de todo tipo, recuperar espacios de intimidad en soledad, lo que puede ser una actividad placentera en sí misma.

El síndrome de abstinencia es un conjunto de reacciones físicas o psicológicas cuando cambiamos nuestros hábitos de consumo o uso, de drogas dicen, pero en sociedades en que todo puede convertirse en droga, un simple cambio de horarios, mayor o menor ingesta de agua, modificación de la dieta, marca de café, literatura o compañeros sexuales puede generar una oleada de sensaciones inesperadas y hasta difíciles de controlar.

Really good foreplay, the sexual energy coursing through your body and never getting released. It recycles, builds, rises, until your entire being is humming with it. Le dice el profesor de yoga a Samantha en el episodio 11 de la temporada 1. Suena tentador, ¿no?
Los síntomas al dejar de tener sexo podrían ser hiperactividad, necesidad de masturbación, excitaciones a partir de eventos no necesariamente sexuales, como roces en el transporte público, imágenes o sonidos que recuerden algo erótico, búsqueda de socializar (inconscientemente se busca abrir las posibilidades de búsqueda de compañeros sexuales), reemplazo de estímulos sexuales por estímulos que den placer, como recompensarse con comida pero también sobreejercitarse para libertar endorfinas y cansarse como al final del acto sexual, por ejemplo.

Los síntomas al dejar de escribir podrían ser relajación de los sentidos mentales, uso del tiempo ya no invertido en momentos de creación para recreación, posibilidad de enfocarse en comprender a otros en vez de hacerse entender, ejercicio de lectura y relectura, de otros y propia, autocrítica de lo ya escrito, planificación de lo que queda por escribir, aumento de los niveles de concentración al no llegar al punto de release, acumulación de distintas energías provenientes de distintas fuentes de inspiración.

La sobreexposición a lo erótico, a lo sexual y a todo lo que hay en el medio, puede cansar los sentidos tanto como la monogamia puede desgastar la libido. No hace falta tener que mentir o utilizar frases cliché como “hoy me duele la cabeza”; tomarse una pausa sexual no tiene por qué generar culpa ni ser comunicada con excusas, sobre todo cuando queda en el aire la promesa del sexo recargado de ganas que se tendrá después.

Dejar de hacerlo puede ser una forma de recuperar el deseo, de curar una libido interferida por pulsiones ajenas, de reencontrase con el yo sexual.
Cuando me canso de mí misma, tomo pausas de escritura. Cuando me canso de los demás, tomo pausas sexuales. Es posible que lo más sensual que se pueda hacer sin tener sexo, sea ser un@ mism@.

¿Qué piensas de la abstinencia ahora?