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Nadie sabe lo que quiere

 Publicado el 18.05.15 en Diario El Pilin  Las mujeres no saben lo que quieren, dicen sí cuando quieren decir no , dicen tal vez c...

8 dic. 2015

8 de Diciembre

calendarioPublicado el 08.12.2015 en Con La Oreja Roja
*Corresponde en Argentina al asueto por la Inmaculada concepción de la Virgen, un hito en la leyenda de una religión al que le sigue otro correspondiente al asueto por el nacimiento del Sr. Jebús.
Un día feriado no es más que un soborno: si me adhiero a tal o cual ideología, forma de leer la historia o de clasificar a las personas, se me concede un día sin tener que trabajar. Soy un esclavo feliz del sector 7 G. Y el estado es tan magnánimo que incluso contempla dar su caridad, sus dádivas, incluso a aquellos que no están de acuerdo en recibirlas, tomándolos no como detractores sino como indecisos, tal cual se hace los días de votación, en que incluso aquellos que no creen en el sistema son obligados a realizar la farsa de meter sus sueños en una urna (de votación, no una de cementerio, aunque así se sienta) y vivir cuatro años aguantando la consecuencia, sin posibilidad de participación alguna.
Todavía llama mi atención, creyendo como creemos que tenemos un estado laico, que las fechas religiosas (de cualquier religión) sean reconocidas como días festivos.
En un pasado lejano, se reconocían los días del nombre, cuando tu nombre de nacimiento coincidía con el de algún santo. Hoy los feriados son laicos porque resaltan en el calendario días de supuesta relevancia social no religiosa elegida a dedo por los otros poderes de siempre, aunque no sean las iglesias.
Todavía llama mi atención que se vayan agregando días de acuerdo a la evolución de ciertas ideas, como intentando dar una sensación marketinera de ser tenidos en cuenta, de evolución cultural. Por ejemplo, días relacionados con enfermedades que el público no puede llegar a desconocer de acuerdo al peso actual de la industria de la medicina y la farmacéutica (ni hablar de la necesidad de vivir con miedo); determinados trabajos son exaltados para que a nadie se le olvide su lugar en la escala social que estudió y trabajo promueven y fijan; el día del orgasmo u otros relacionados a la sexualidad para hacer creer que nuestro interés particular (que ya no pueden desoír) por lo sexual forma parte de algo global (aunque no nos reconozcan el derecho a decidir ni simplifiquen mecanismos de adopción y los reconozcan alcanzables a todo tipo de familias); hasta días relacionados con la ecología, ahora que sabemos que los ambientalistas, grupo siempre mal mirado por la sociedad, tenían razón, como si reconocer un día o días influyera en la falta de políticas medioambientales reales que bajen los niveles de consumo y contaminación.
Pero no vemos ni veremos el proceso inverso: que feriados que dejan de tener sentido en el marco de los derechos humanos, la equidad de géneros y los valores actuales de aceptación de la diversidad sean borrados de una vez por todas de los calendarios. ¿Cuándo quitarán del almanaque las sociedades que tienen grandes industrias de la carne basadas en el tormento de los animales el día del animal? ¿O las sociedades en las que la mujer gana menos que el hombre por el mismo trabajo de conmemorar el día de la mujer (trabajadora)? ¿O sociedades que no logran la aplicación real de las leyes y acuerdos de derechos de los niños, niñas y adolescentes de festejar el día del niño?
Hasta pareciera que diciembre, por ser el último mes del año, concentra los feriados menos populares o más tirados de los pelos (de la entrepierna, claro). Y entre éstos, el que gana por mucho en ridiculez, anacronismo y violencia simbólica, es el de la inmaculada concepción de la Virgen: inmaculada, sin pecado concebida. No, nadie tuvo sexo; fue obra del espíritu santo. Concepción, porque el rol biológico de la mujer será la excusa para siempre de relegarla en lo social, cultural, político, etc. Virgen, para que a nadie se le olvide cuál es el estado ideal de toda persona con vagina que no elige el camino de la concepción.
Ahora si nos ponemos a hablar de pecados, tengo una larga lista a incluir (como los nuevos feriados agregados por nuevas relevancias sociales): el pecado original no de traer hijos a este mundo sin estar casado, sino de traer al mundo hijos no deseados. De la mano del pecado de obligar a la gente a tenerlos, cuando no los desean. También el pecado de ostentar un poder religioso que permita tener sexo con menores en contra de su voluntad sin ningún tipo de represalia o condena social. Ni hablar de los pecados de la desinformación, de la represión del pensamiento propio, de la persecución por presión de masas de la crítica social, el de la colonización del otro (como diría Saramago).
¿Es realmente necesario seguir imponiendo la misma idea pasiva de mujer o el mismo valor moral a la virginidad hoy? Después nos decimos en contra de la trata, del matrimonio forzado de niñas y adolescentes, de la prueba de virginidad en la que padres abusan de sus hijas con permiso social, del machismo, de los femicidios, del acoso callejero, y quien sabe de cuántas cosas más.
¿Es realmente necesario seguir presionando sobre la dicotomía mujer de bien-puta o madre-virgen que nos arroja a la cara el guante del desafío de llenar algún estereotipo de mujer tan simplista como la dupla dios-demonio?
Cada quien elige el momento de su despertar sexual social (ya que no podemos elegir el otro). Y esto no tiene ningún valor agregado, superior o inferior a las elecciones de nadie, más que el de la elección personal y la capacidad de planificar la vida de acuerdo a los propios valores e intereses. Cada quien elige si desea concebir niños o no, y debería ser responsable y responsabilizado de su elección, sin que nadie le diga si es mejor o peor que otras. Cada quien en su camino de autodescubrimiento va encontrando la manera de aceptar la diversidad y respetar el libre ejercicio del derecho del otro, en la búsqueda de la aceptación de su propia diversidad y su libre ejercicio de derechos. Cada quien sabe qué festeja y qué condena, en su intimidad y en los roles más sociales de su yo, no hace falta que nadie más le diga qué festejar o condenar.
O no, quizá simplemente, festejan y disfrutan los días feriados.